El estudio más esperado sobre cómo funciona el negocio del cine en República Dominicana está terminado, pero todavía no verá la luz. La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, ProCompetencia, detuvo su publicación después de que la Dirección General de Cine le comunicara que parte de los datos que había entregado debían revisarse y actualizarse.
Qué pasó
Según informó Cibao Noticias, ProCompetencia le dio a DGCINE un plazo para entregar la información pendiente, que venció el sábado 31 de octubre. No hay una nueva fecha para presentar los resultados: dependerá de cuándo lleguen los datos y de cuánto tarde la revisión.
Su presidenta, María Elena Vásquez, explicó que no sería responsable poner en circulación un informe sabiendo que la información debe actualizarse.
Qué analiza
En realidad son dos trabajos. El primero examina las condiciones de competencia en el mercado cinematográfico: cómo está estructurada la industria y si la competencia funciona de verdad. Nació a pedido de representantes del sector audiovisual, y el consejo de ProCompetencia lo aprobó. El segundo, que la institución añadió por su cuenta, evalúa el impacto socioeconómico y regulatorio de la Ley 108-10 de Fomento a la Actividad Cinematográfica.
Ambos los preparó el personal técnico de la institución, sin financiamiento externo. Ya en marzo, Vásquez hablaba de estudios casi terminados y de datos solicitados a DGCINE.
Por qué importa
La Ley de Cine lleva más de quince años en vigor. En ese tiempo el país pasó de producir unas pocas películas al año a convertirse en destino de grandes rodajes internacionales, con estudios, incentivos fiscales y una industria de servicios en crecimiento. Pero buena parte del debate sobre sus resultados se ha hecho con cifras parciales.
Un diagnóstico independiente de la autoridad de competencia puede responder preguntas que el sector se hace desde hace años: cuánto retorna cada peso de incentivo, quién tiene acceso real a las pantallas y a la distribución, y si el mercado favorece a unos pocos actores.
Lo que deberían seguir los productores
La demora no es necesariamente una mala noticia. Un estudio con datos desactualizados sería fácil de descartar, y su valor está precisamente en que nadie pueda discutir las cifras. Lo importante es que el retraso no se convierta en olvido.
Para productores, exhibidores y distribuidores, este informe puede convertirse en la base de la próxima discusión sobre la ley. Conviene seguirlo de cerca, leerlo completo cuando salga y llegar a esa conversación con datos propios: presupuestos, empleos generados, semanas en cartelera y resultados de taquilla. Las políticas públicas se ajustan con evidencia, y la industria también tiene la suya.

