Si Sigues Haciendo Esto, Nunca Harás Dinero como Filmmaker: Guía de Finanzas 101
El manejo de finanzas. Esa extraña criatura que muchos filmmakers evitamos como si fuera un "cliente difícil" que pide cambios de última hora. Pero, bro, si queremos vivir de lo que hacemos (y no solo sobrevivir a base de fiao y café), hay que darle mente al tema. Aquí te traigo unos consejos sobre cómo manejar tus chelitos sin que tu carrera se vuelva un cortometraje de terror.
El Presupuesto: Tu Nuevo Mejor Amigo (Aunque Sea Medio Seco)
¡Ajá! ¿Tú crees que un presupuesto es para empresas aburridas? Error. Es la columna vertebral de tu proyecto y de tu vida financiera. Antes de gastar en la última cámara que viste en un anuncio (maldito algoritmo), piensa: ¿lo necesito o solo quiero flexear en Instagram? Haz una lista de ingresos y gastos, y trata de no llorar cuando veas que la balanza no siempre está a tu favor.
No Pongas Todo en el Misma "Cuenta de Ahorro"
¿Sabías que existe algo llamado separación de cuentas? Una para tus proyectos y otra para tus gastos personales. Porque, seamos realistas, mezclar los dos es como intentar grabar un documental con un trípode roto: todo termina tambaleándose.
Gasta en Lo que Importa, Pero Con Juicio
Está bien soñar en grande, pero no hace falta hipotecar tu futuro para un lente de $5,000 cuando todavía estás grabando bodas en la iglesia de tu barrio. Aprende a identificar qué es inversión y qué es pura vanidad. Pro tip: las luces LED baratas de Amazon pueden salvarte, pero no intentes filmar Blade Runner con ellas.
Cobra Como un Profesional, No Como un Favorito
Este es para los que siempre dicen: "Eso es un trabajito sencillo, después te resuelvo". ¡No, señor! Aprende a valorar tu tiempo, tu talento y la luz que perdiste en las noches de edición. Un cliente que no quiere pagar es un cliente que no te respeta. Factura, aunque sea en una servilleta, pero cobra.
Ahorra para los Días Nublados (Literal y Figurativamente)
No todos los meses tendrás proyectos; así es la vida del freelancer. Por eso, guarda aunque sea un chin para cuando no haya rodajes o cuando tu computadora decida morir justo antes de entregar un proyecto. Un fondo de emergencia te salvará de vender tu alma (o tu equipo) para pagar las cuentas.
Invierte en Tu Educación (No en Charlas Falsas)
En lugar de gastar en el curso de “Cómo Ser Filmmaker en 30 Días” (spoiler: eso no existe), invierte en aprender herramientas que realmente te sirvan: un taller de dirección de fotografía, un cursito de edición avanzada o hasta cómo negociar con clientes. Eso sí, investiga bien, que hay mucho charlatánes vendiendo humo por ahí.
Elimina el “Síndrome del filmmaker Artista”
Tú puedes ser un artista, claro, pero también eres un emprendedor. Si no haces números y no planeas bien, te vas a convertir en el cliché del filmmaker que vive en casa de su mamá editando gratis. Se puede ser creativo y organizado al mismo tiempo; créeme, lo he visto con mis propios ojos.
Rodéate de Gente Que Sepa de Números
Si los números no son lo tuyo, no hay problema. Contrata o alíate con alguien que sepa. Ese pana o pana que estudió contabilidad y te puede ayudar a organizar tus finanzas. Eso sí, no le pagues con "colaboraciones," porque, adivina qué, ellos también tienen cuentas que pagar.
Aprende a Decir “No”
Sí, no todos los proyectos valen la pena. Si un cliente quiere pagarte en cervezas o “exposición,” dile que mejor se exponga él al sol. Tu tiempo vale dinero, y no puedes permitir que nadie te trate como un hobby caro.
Diviértete, Pero Con Medida
Al final del día, todos hacemos esto porque lo amamos (o porque somos masoquistas, quién sabe). Administra bien tu dinero para que puedas seguir creando sin preocuparte por cómo vas a pagar el próximo rodaje. Y recuerda: si vas a estar en rojo, que sea porque el color combina con tu branding, no con tus cuentas.
Con estos consejos, tal vez no te conviertas en un Spielberg, pero al menos no terminarás en bancarrota antes de lograr tu primer gran proyecto. ¡Échale ganas, filmmaker, y a manejar esos chelitos como un pro!